jueves, 3 de agosto de 2017

REMIRAR


Remirar.


Nunca deberíamos decir: “Te devolvería una sonrisa, pero ya no me quedan”.
Que nadie lo repita sin mirar, sin rebuscar en la guantera del coche. Pudiera ser que entre cosas olvidadas tuviéramos allí, en reserva, un paquetito de sonrisas de papel.

La niña vino corriendo hacia su padre mientras le gritaba: “¡El mar, el mar ya no es mi mar!”.
El padre, a quien aún le quedaba una sonrisa, la cogió al vuelo, la estrechó entre sus brazos, le dio la vuelta y la puso mirando a las olas.
No le dijo nada. No hizo falta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario