lunes, 7 de agosto de 2017

El pez rojo


El pez rojo



Como burbujas de manantial buscando río afloran en mí tus recuerdos.

La tarde se recoge en mi pecho. Soltaré tu estrella allá, más arriba del prado.

En el entretanto paseo entre malecones y voy comiéndome los sesos con la misma pregunta: ¿Si le tiro los tejos a la farola del puerto me convertiré en faro?

Las sombras caen sobre mí como aguacero y me mojan de oscura tristeza.

 Me recluyo en la infinitud de lo pequeño y cambio mar por alberca blanca.

Otra vez me alcanza el mismo pensamiento que se vino tras de mí.

Como pez rojo en la alberca, así nado en tu recuerdo.

Prisionero en tu agua, no voy, ni vengo, ni termino en algún lugar de la alberca este mi continuo nado.

El pez rojo en la alberca blanca es una gota de sangre en un agua vacía de heridas.

Sólo cuando muera veré las estrellas, porque dicen que el pez rojo muere de lado, con un ojo en el agua y otro en el firmamento.

Si tengo suerte me velará un lucero.



Saludos para todos los amigos de allá

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