viernes, 4 de agosto de 2017

Disparate para fantasma de una sola sábana.


Disparate para fantasma de una sola sábana.

¿Por qué tocas en mi puerta? Me aterra cuando insistes.
¿Acaso no te dijeron que mi casa esta vacía? Me enloquece tu llamada. Veo el sonido de tus golpes cruzar la habitación buscando un mueble donde rebotar y atenuarse. No me atrevo ni a mover un dedo para que no llegues a saber que estoy aquí... esperando. ¡Cuánto deseo aquello que me espanta!

¿Qué quieres de mí? ¿De dónde viniste? Porqué fisura te colaste de rondón diciendo: “Aquí llego. Vengo por ti. Déjate llevar” ¿Estoy soñando y ni siquiera has venido, ni se te espera, ni quieres llevarme?

Aquí ya no hay muebles, ni personas. Sólo quedo yo, fantasma sin cuerpo y sin alma. Fantasma de una sola sábana, aire dormido de esta casa. ¿Quien te engañó para que vinieras? ¿El poder de unas palabras? ¿Su debilidad? ¿Te las encontraste de frente o de pasada?

Me rebrincaron las entrañas cuando mandaste los primeros poemas, se revolvieron los recuerdos cuando el buzón de correo dejó de estar vacío.
¿Qué quieres? ¿De dónde vienes?

Soy un condenado a vivir en la solitaria pena de saber que teniendo agua he de morir de sed porque no puedo beberla, pero tú ¿porqué tan sigilosamente te me acercas?  ¿Que haces cerca de mi brocal?

Me aterra cuando insistes y ¡cuánto deseo lo que me espanta!


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