viernes, 4 de agosto de 2017

¡Anda, duerme un poquito más!



15 de junio mainake
Cinco minutos.

Esta mañana esta todo quieto. Hasta los pájaros parecen suspendidos en el aire y sus cantos vienen arrastrados tras ellos como el chorro de gases de los aviones que cruzan el cielo. El día no ha comprado aun el azul al mar y el firmamento pasó del negro al plata.

En estas condiciones se me hace muy difícil escribir, sabiendo que vas camino del IKEA, palabra extraña que suena a demonio dormido. “¡anda IKEA, duerme un poquito más!”. La canción llenaba el coche de susurros enamorados. “ Eras tan poquita cosa que te tomé en mis brazos y te llené…… como las mariposas llenan la primavera” Algo parecido .., ya sabes ¿por qué retener las palabras? Si lo hacemos encorsetamos los sentimientos.

Camino de Ikea va mi lucero, a quien ya advertí que la luna en creciente se come las estrellas que le salen al paso, que no saliera sola, y yo al curro de cada día. ¡Cuánto genio, dios, en tan poquita cosa! ¡Cuánta dulzura en una cántara tan pequeña!

La rosa continúa en lo alto del rosal. El poema de amor verdadero rueda y rueda, Los caminos se llenan de ruidos. En el surco de cada verso pongo mis huellas y en el cruce de senderos unas gotas de mi sangre. ¡Cuánto genio, dios, cuanta sonrisa azul para llenar el mar y el día!

Voy a currar mientras mi estrella arrasa el Ikea. La puerta de entrada se va quedando con los desperezos de los que no durmieron bien y yo me quedo en la espera de que retorne el día, que se fue de compras al Ikea. ¡Demonio de palabra!

Buenos días 1234567890

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