lunes, 31 de julio de 2017

Cinco minutos para escribir, diez segundos para borrar.


Cinco minutos.



Qué difícil es mirar, contemplar, observar, percibir nuestro alrededor. Ser consciente de estar rodeado, inmerso.

Qué difícil es llenar cinco minutos, completar, equilibrar todas las ausencias.

Qué difícil es hacer huir al viento, calmar las hojas de los arbustos que se quedaron sin aire.

Qué difícil es poner todos los acentos a nuestra alma, mojarla en azúcar para quitarle los roces amargos.

Qué difícil es saber dónde viven y se deshacen nuestros amigos, recuperar el tiempo del mañana, cuando se nos olvidó el de ayer.

Los silencios, hemos de buscar los silencios, las pausas, el compás de espera, la calma.

Es necesario encontrar a toda prisa nuestro alrededor, allí están guardadas todas las claves.

Qué sencillo y qué fácil.

Esta mañana me lo explicabas perfectamente. Lo entendí a la primera.

Mi alrededor es un conjunto de elementos, que puedo agrupar en  subconjuntos, algunos de ellos disjuntos, con numerosas uniones, intersecciones, relaciones, conjuntos vacíos, ceros, donde todo está equilibrado.

Pero si la mañana esta llena de ausencias, donde se encuentran las presencias?

Hay cosas  que son como el cielo con una sola luna a la que vemos, con un sol que no vemos.

Otras son el mar. El mar y yo somos iguales, soy su hijo.

Porqué no me darían ojos que miraran en silencio.¡

Qué difícil es escribir Cinco Minutos¡. Aunque puesto el pensamiento en ti también se puede decir, sin faltar a la verdad, que no lo fue porque tu ausencia llena toda este comienzo de día.



Voy a currar. (Sólo me comprometí a Cinco. No quieras Seis minutos.)

Buenos días

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