lunes, 31 de julio de 2017

Buenos días, Niebla.


Buenos días, niebla.

La niebla se parece bastante al amor. La ves desde lejos, en el primer golpe de vista y sabes que al seguir avanzando hacia ella es inevitable el encuentro. De lejos  es blanca, ya cuando estás muy cerca crees adivinar muchos grises, que todos ellos no son más que reflejos de tus propios miedos, del no saber qué te deparará la niebla en su interior- Pero si abres el corazón y sigues adentrándote en el amor que se llama niebla, vas dejando atrás todas las visiones hasta quedar ambos, niebla y tu, en un húmedo cara a cara de donde ninguno puede escapar.

Buenos días, niebla. Buenos días amor de niebla, buenos días humedad del corazón de donde brotarán todas las esperanzas. Desgraciadamente también las nieblas tienen rendijas a todo su alrededor, pero a qué preocuparnos de lo que está en las afueras de la maravilla de solo respirar niebla, de amar niebla, de entregar tus ojos a la niebla que mira por ti y te acoge. Buenos días, a la niebla me acerco temblando.¿ Niebla? ¿Me estoy acercando? ¿Alejando? ¿Estoy en el centro?

¿Qué me deparará ese aire tibio  que se pega a la tierra sin quererla abandonar? ¡Ay, si en verdad fuera niebla, y yo su corazón blanco!

No hay comentarios:

Publicar un comentario